El 15 de septiembre de 2015, La Voz de Alcalá publicaba una noticia sobre el CEIP Oromana. A pesar de que el curso acababa de empezar, no se habían finalizado unas obras en el centro, que continuarían durante las primeras semanas de clase. Esto causó descontento, por lo que se produjo una concentración y cuarenta padres no dejaron a sus hijos volver al colegio hasta que se finalizasen las obras. Al no haberse terminado la construcción de nuevas aulas en la planta alta, se tuvo que dividir el Salón de Usos Múltiples en tres espacios diferenciados para dar clase. Además, la biblioteca también funcionó como aula improvisada.
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