Noviembre nuevamente, mes otoñal, de la caída de hojas, mes de difuntos, de su recuerdo salvaguardado en tradición inmemorial, invariable a lo largo de no pocos siglos. Ni griegos ni romanos fueron ajenos al culto a los muertos, vigente por doquier, que nos legaron en colecciones de epigramas preñados de sentimientos nostálgicos. Epigramas que ornaban tumbas auténticas, o falsas, cenotafios, tumbas vacías de cadáveres perdidos en el mar pero llenas de recuerdos. Pueblo de marinos el griego, acuñó un refrán, fruto de amarga experiencia: «La tierra es de fiar, el mar, no». He aquí algunos de la Greek Anthology II (Loeb Classical Lybrari):
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