Como en la partitocracia mandan más los colores que las personas, estamos ya en capilla de municipales y aquí no se sabe ni un solo candidato de los que aspiran al despacho principal de Plaza del Duque 1. Debe haber ahora mismo un movimiento quítate tú para ponerme yo del tebeo. Te veo o no te veo, que se sepa por ahora, nombres poquito. Y es que la política de este pueblo da para lo que da, que es más bien poco. O dicho de otra manera, que entre la Feria, las procesiones de Semana Santa, los colegios, el IBI, los okupas, el maldito tráfico con sus atascos en el monumento al pan «quemao», los polideportivos que se caen de mal cuidados, la deuda que nos ahoga, el centro que se muere, la cementera que contamina, el metro que nunca llega, el autobús de línea preferido por las autoescuelas para sacar alumnos… y seis o siete cosas más, todo gira como una peonza. Da vueltas de forma ininterrumpida y los problemas ni se arreglan ni se solucionan, se enquistan de forma permanente mandato tras mandato. Esta Alcalá es un teatro de aúpa y opereta, donde si quieres algo tienes que acudir a la sociedad civil (en la que en la misma está incluida hasta tu «cuñao»), antes que a la Administración.
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