Desde que tuve uso de razón, sin percatarme de ello, los molinos y los molineros entraron en mi lenguaje cotidiano por tres cauces diferentes. Entre las doce o catorce familias con las que convivía en el campo, al menos tres de ellas estaban relacionadas con los tres molinos de Gandul, todavía habitados, aunque solamente el tercero mantenía sus piedras en activo.
CONTENIDO EXCLUSIVO
Hazte socio. Si ya lo eres y aún no tienes claves pídelas a [email protected]
Si ya eres socio inicia sesión