Sí. Tenerlo cerrado, en continua vigilancia para que no lo vandalicen y deteriorándose a pasos agigantados, es un insulto. A todos los alcalareños que hemos pagado esas instalaciones con nuestros impuestos a cambio de nada. A los que pusieron su ilusión en tener un centro de gimnasia de última generación en un lugar muy cómodo. A los trabajadores que perdieron su empleo por una mala gestión. A los deportistas de élite, media élite o élite nula que simplemente quieren cuidarse y no encuentran uno de esas características en Alcalá y tienen que desplazarse a Sevilla.
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