Tenía que ser bueno este año, y a poco que no derrapemos lo será. Va volviendo la actividad al descubierto, la vida libre al aire libre y también, más despacio, la vida en paraninfos y bodegas. Hay una efervescencia palpable en el ambiente, la calle es en estos días como el vaso medio lleno al que se le echa una pastilla efervescente. De momento, la píldora ha empezado a disolverse y el agua asciende en un burbujeo agitado pero contenido.
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