Por nuestra Democracia, que hoy corre peligro de muerte gangrenada a causa de la bacteria sanchista-comunista, que desde su aparición en la atmósfera política ha venido infectándola. Sin que los cirujanos, bisoños y crédulos, de la oposición, que deberían atajarla, aplicasen el bisturí para extirparla de raíz.
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