Una de las obligaciones más importantes de todo Consistorio que se precie es cuidar del patrimonio de su pueblo. El heredado por razones obvias. Del adquirido, por mero deber de decencia política; forma parte de su trayectoria política. Este Ayuntamiento trabaja única y exclusivamente por el tactismo: lo que le dé publicidad es una prioridad. Lo que le incomoda y molesta, lo mejor es pasar de lado hasta que caiga en el olvido y la insignificancia. Está pasando con nuestra arquitectura. La cuesta del Águila, seña de identidad de este pueblo y vanagloria del regionalismo andaluz no le interesa a la alcaldesa.
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