Primero fue la luz, que no para de subir. Después vino el gas. Más tarde, y como consecuencia de lo anterior, se encarecieron los productos del campo y de la pesca, y ahora dicen que no llegan porque alguno con patillas y a voces atravesó su camión en la carretera.
No es lo mismo desabastecer que no dar abastos.
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