Fotografía de Víctor Fernández.

El escritor sevillano Isaac Rosa estuvo presente este miércoles 7 de junio en la Biblioteca Editor José Manuel Lara para hablar sobre su nueva novela, Lugar seguro, y responder a las preguntas del club de lectura del centro, el cual llenó la sala donde se celebraba el encuentro.

Tras su correspondiente presentación, el novelista sevillano agradeció a la fundación y al equipo de la biblioteca por la invitación. Acto seguido, remarcó la importancia de la existencia de los clubes de lectura por su función de crear una comunidad que se aleje de la idea de que el acto de leer corresponde al ámbito privado y a la intimidad.
Más que una presentación, Isaac López animó a convertir en el encuentro en una conversación. «Me gustaría que esto fuera, en la medida de lo posible, una tertulia, un encuentro donde podamos hablar y preguntar sobre escribir», dijo el escritor.

Una de las preguntas que realizó el público fue sobre la dificultad a la hora de comenzar a escribir un libro. Isaac Rosa cuenta que, a pesar de que lleva más de 20 años escribiendo y dedicándose profesionalmente a la literatura, sigue encontrándose con dificultades, incluso para su nueva novela. «Aunque sea mi trabajo y parte de mi vida, la escritura acaba encontrando tantos obstáculos con la misma resistencia que en los demás aspectos de nuestra vida a día de hoy», ha expresado el escritor.

Así, la idea para esta nueva novela viene dada a raíz de lo que él llama «una de las experiencias más traumáticas que hemos sufrido durante los últimos años», haciendo referencia a la pandemia y al confinamiento. El nombre Lugar seguro surge de la concepción de la casa, no sólo como un lugar donde sentirse encerrado, sino también donde sentirse a salvo.

Otra de las preguntas realizadas por uno de los miembros del club de lectura durante el encuentro fue acerca del qué hacer ante la falta de pensamiento crítico y emocional en una sociedad donde la lectura se ve más invisibilizada. Ante la cuestión, Isaac Rosa propone una mayor valorización de clubes donde poder compartir problemas personales, independientemente de la cultura por la que se represente.

«Lo que necesitamos es encontrarnos y poder poner en común lo que nos pasa, y lo que no necesitamos son libros de autoayuda, ni ansiolíticos, ni antidepresivos, sino poder compartir y darnos cuenta de que lo que nos pasa le pasa a mucha más gente y comparte un fondo social», explica.

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