El nombre de Emilio Sánchez Perrier puede resultar familiar tanto en Alcalá de Guadaíra como en Sevilla. Unos lo identificarán por el nombre de la calle a la que hace mención y otros porque conocen el trabajo de este paisajista y acuarelista español, nacido en 1885 en la capital hispalense. Más allá de Despeñaperros, como se suele decir, sus pinturas son menos conocidas, pero gracias a la fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno eso ya no tiene por qué ser así.
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