Se da la paradoja de que en los países del Sur de Europa, donde teóricamente se encuentra la gente más extrovertida, es donde más dificultades existe para hablar en una lengua extranjera. Pasa en Italia, Francia, España y algo menos en Portugal. Las personas se bloquean con facilidad a la hora de expresarse en otro idioma. Miedo a meter la pata, no estar a la altura de tu interlocutor, hacer el ridículo ante los demás si no te han entendido, son los motivos que más se aducen cuando nos entran el pánico escénico y el bloqueo. El balbuceo y la duda son la antesala de un «paso la palabra» y quedarnos en silencio.
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