Las epidemias del siglo XVIII fueron menos letales que las del XVII. Sin embargo, entre 1708 y 1709, coincidiendo con una grave crisis de subsistencia y una bajada de las temperaturas, la población de Europa fue diezmada por las enfermedades y el hambre. El cuatrienio 1708-1711 fueron años de guerras, alteraciones climáticas, malas cosechas, hambrunas y epidemias. Los más ancianos no recordaban un invierno tan gélido como el de 1709. El Báltico o la laguna de Venecia, por ejemplo, se congelaron. El llamado «Gran Invierno» fue el momento más frío dentro del período conocido como Mínimo de Maunder (1645-1715), cuando las manchas solares prácticamente desaparecieron. Según Jürg Luterbacher, durante los primeros meses de 1709 se registraron en Europa las temperaturas más bajas de los últimos cinco siglos.
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