Y es esa misma herramienta, la autoobservación, la que libera a la persona del miedo psicológico (preocupación, ansiedad, tensión, fobias …), divorciado de todo peligro real: miedo a la pérdida, al fracaso… a la aniquilación o reducción a la nada, a la muerte (e. gr. la misma necesidad obsesiva de tener razón es una muestra de ello); y del tiempo psicológico, opuesto al del reloj, cuando la persona está sumida en un mar de preocupaciones por el pasado y el futuro, con descuido del ahora: pasado y futuro son válidos para extraer lecciones y elaborar proyectos, mas luego se debe volver al presente y dar un valor intrínseco a cada paso hacia el objetivo elegido, sin obsesiones.
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