Yo había cumplido 9 años. En mi colegio ese año no se hablaba de otra cosa que no fuera la primera comunión. Mi maestra se llamaba Doña María. Era una mujer mayor toda vestida de negro. Yo pienso que debía de tener hábito, porque tenía un cinturón con la correa caída, que le llegaba hasta el borde del vestido. Mi maestra llevaba gafas. Era de mediana estatura y se peinaba con un moño recogido en la nuca. Era una mujer muy severa y amargada.
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