La semilla estaba sembrada en casa. Pepe Ordóñez veía a su padre, José Ordóñez Romero, con «un bolígrafo largo de dos tintas, en rojo y azul», redactando textos para ABC y El Correo de Andalucía, como corresponsal de Alcalá –también lo fue de las emisoras La Voz del Guadalquivir y Radio Sevilla–; y se imaginaba a sí mismo repitiendo la acción. Eso fue en la infancia, el «tiempo sin tiempo» en el que se construyen los sueños.
Pasados los años, Pepe Ordóñez, hijo, no pudo titularse en Periodismo, como había deseado; pero sí, a base de esfuerzo, consiguió poner en pie una publicación propia que amplió la estela periodística del padre. Esa publicación se llamó –y se llama– Escaparate; y ahora, tanto la obra como su creador han sido homenajeados.
Desde que apareciera con muy pocos medios en los años noventa, Escaparate ha cumplido, en palabras de Lauro Gandul y Olga Duarte, «la titánica tarea de impedir el olvido». Decenas de colaboradores –muchos de los cuales se encontraban en el homenaje tributado en el restaurante Zambra el 22 de junio– han pasado por sus páginas comprometidos con la historia y la cultura locales, aportando opiniones o conocimientos sobre algún hecho del pasado, sobre algún personaje emblemático, o bien sobre algún aspecto relacionado con el arte.
Todo, cómo no, bajo el común denominador de Alcalá, el gran referente de Escaparate y Pepe Ordóñez, tanto monta, quien ha ejercido de factotum en esta cabecera que dirige, diseña, gestiona y distribuye número a número.
Una revista, Escaparate, que, sin pretenderlo, ha rendido un homenaje perenne a Alcalá. Ahora tocaba el gesto a la inversa: el homenaje a su fundador.
Agradecimiento de Pepe Ordóñez
En su nombre y en el de la revista Escaparate, Pepe Ordóñez agradece a la sociedad alcalareña el homenaje tributado, así como las muestras de cariño y apoyo recibidas.