Alegría López Rey, al terminar la ESO en el IES S. Blas de Aracena, buscó el instituto más cercano a Sevilla capital que impartiera el grado de panadería-pastelería, siendo esa la razón por la que se matriculara en Alcalá, en el IES Doña Leonor de Guzmán. A la hora de realizar las prácticas, sólo dos panaderías no trabajaban de noche: una en Alcalá y otra en Dos Hermanas. La tutora le asignó Portofino, por tener que desplazarse desde Sevilla. Inesperadamente, Alegría descubrió que allí tiene mucha presencia la pastelería artesana, cosa que a ella le interesa desde pequeña.
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