Felipe Palacios comenzó creando una sociedad constructora compuesta por tres socios: él mismo, su esposa Magdalena Gallego González y un socio alcalareño. Al frente de las obras puso a sus hombres de confianza, a los que después les aseguró el trabajo creando un polvero en los corrales de la Posada del Sol. Hay que agradecer al socio alcalareño que mandara hacer un extraordinario archivo fotográfico de lo que se iba a demoler, a Fernando del Trigo Núñez.
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