Miguel Domínguez, el primer molinero de la familia, según se recuerda, debió estar activo en Pelay Correa entre 1890 y 1901, año en que se asegura que Juan José Sánchez Cerquera ya era maestro de este establecimiento. Miguel, hijo mayor de una familia hortelana de la ribera, criado entre molineros, dejó la huerta y se apegó al molino con el propósito de hacerse maestro en el oficio. Debido a la estrecha convivencia entre estos vecinos de la ribera del río, pasar de hortelano a molinero o al contrario, resultaba de lo más natural.
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