Curro de había criado en la ribera y se hizo molinero. Los recuerdos de sus nietos siempre lo sitúan relacionado con Pelay Correa. Desconocemos cuando contrajo matrimonio, pero sabemos que en 1919, trabajando él en el molino de Realaje (no sabemos por qué), nació Manuel, el primogénito. La numerosa familia molinera se asentó en Pelay Correa, donde los hijos, todavía a mediados del S. XX, aprendieron el oficio molinero al modo tradicional. Los fuertes vínculos con aquel lugar y con aquella vida no se perdieron con el traslado al pueblo, por el contrario, los nietos, los conservan hasta el día de hoy como signo de identidad familiar.
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