Los recuerdos de nuestro informante José Domínguez Bueno, Pepe Picorrea, le han dado vida a viejas fotos en blanco y negro de este molino. Nos han descubierto particularidades edilicias con respecto a los otros molinos alcalareños, que hoy resultan inapreciables por el estado ruinoso del edificio. Por él rescatamos el término «piedra tuerta de rastra», para el defecto del picado de la piedra, que en Marchenilla se decía «moler con rabo».
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