Desde detrás del mostrador, la buena mujer me sorprendió con una expresión que resultaba muy fuerte a mis oídos. Una vez quiso volver a Alcaudete y, al llegar, se quedó sorprendida. Dijo haber tenido la sensación de que «la tierra se estaba tragando a su molino». Tardé tiempo en entender lo que me quiso decir.
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