Este fin de semana tuve un encuentro muy especial. Bajando las escaleras del hospital, me crucé con un viejo amigo y compañero de estudios. Me dijo sonriente que le gustaría hablar conmigo, a lo que le respondí que para mí sería un placer escucharlo. Quedamos en vernos la mañana del lunes siguiente en El Parque. Desconocía su intención, pero él no suele dar puntada sin hilo.
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