Rafael Bonillo, presidente de la Asociación de Vecinos Primero de Mayo, me puso en contacto con Conchita, Pastora, Chari, Conchi, Dolores, Tere y Carmela, un grupo de mujeres jubiladas con deseos de mejorar el nivel de lectura, por haber tenido que dejar la escuela demasiado pronto para empezar a trabajar. Entre ellas no falta quien pasó por la Educación de Adultos. Las siete reconocen que sus hijos han alcanzado niveles de escolarización muy por encima del de sus progenitores, dándose el caso de que alguno completara un currículo universitario.
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