Un agradable paseo por una ciudad histórica me permite plantearme de nuevo una serie de dudas razonables. Cuando se diseña cualquier actuación de recuperación del Patrimonio Cultural, se echa en falta respuesta a una serie de preguntas: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para quién? ¿Cómo? Son preguntas que (si se plantean) suelen descolocar bastante a los «gestores» o responsables de este tipo de actuaciones. «Oiga, ¿por qué hay que gastarse dinero en arreglar su cosa?». No faltarán las respuestas de manual: «porque es único / excepcional / atraerá visitantes…».
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