Editorial La Voz de Alcalá

En el último año el paro ha bajado en Alcalá en torno a 600 personas, si se coge como referencia el cierre del año en el mes de diciembre. Que baje el paro es una buena noticia, no cabe duda, pero no lo suficiente como para lanzar las campanas al vuelo.

Los políticos son muy dados a agarrarse a cualquier dato más o menos positivo para sacar pecho, pero cuidado con conformarnos con un puñado de desempleados menos porque Alcalá tiene un problema estructural que no se arregla con una buena campaña navideña ni con las rebajas.

La radiografía que hace el observatorio de Argos, dependiente de la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía, no invita a tirar las campanas al vuelo. De los 7115 parados que hay registrados en Alcalá, 2448 son hombres y 4667 son mujeres. Este es el primer dato desalentador, la diferencia por sexo en el desempleo es abrumadora. Casi el doble de mujeres que de hombres.

Aunque es lo habitual, esta brecha no debería ser normal en una sociedad en la que la mujer está plenamente incorporada al mercado laboral. Pero no es el único dato que perjudica a la mujer. La mayoría de los contratos que firman son temporales y de baja calidad, en gran parte en el sector servicios como dependientas de almacenes y tiendas.

Y es que la calidad de los puestos de trabajo también es preocupante a nivel general, sin diferenciación por sexo. El mercado laboral alcalareño depende fundamentalmente del sector servicios, en contra de lo que pudiera parecer teniendo en su término municipal el aclamado «corazón industrial de Andalucía», que sin embargo está destinado más bien al sector terciario y no tanto al secundario.

Así, el sector en el que más paro hay también es el que más demanda, pero la oferta es precaria, con contratos temporales y poco estables. La demanda fundamentalmente viene a reclamar peones en el caso de los hombres y dependientas en el caso de las mujeres.
Además, se desprende de las estadísticas publicadas por Argos que existe en Alcalá un volumen de personas de edad superior a los 50 años con serias dificultades para acceder al mercado laboral. La edad, tanto en hombres como en mujeres, es una desventaja a pesar de la experiencia.

El mayor número de contrataciones se produce entre la gente joven y no entre las personas más mayores que están fuera del mercado laboral. En Alcalá, por otro lado, el factor de la migración es prácticamente irrelevante, por lo que no aporta contrataciones y apenas engorda las cifras del paro.

En definitiva, es bueno contar con números bajos de parados, eso significa ingresos en las casas de Alcalá, pero cabe cuestionarse si la oferta laboral mejora la economía o perpetúa un sistema de esclavitud anclado a la mano de obra barata. Sólo con formación de calidad y un sector empresarial comprometido con la ciudad se podrá revertir la situación de dependencia del sector servicios y de precariedad laboral.

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