El pleno municipal se celebró el cuarto jueves del mes, y no el tercero como es habitual, porque el gobierno quería aprobar en febrero el Reglamento Orgánico Municipal (ROM). Una norma para reglar el funcionamiento de la Corporación como los tiempos de intervención en el Pleno o el número de mociones políticas que se podrán presentar. La oposición votó a favor, excepto Vox que se abstuvo, cediendo así a un «chantaje» del gobierno, que puso a sus opositores entre la espada y la pared. O se aprobaba por consenso la propuesta mínimamente participada por la oposición o el gobierno sacaba adelante un documento mucho más restrictivo. Entre lo malo y lo peor, la oposición aceptó lo malo.
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