Para su retirada será necesario un procedimiento de trabajo que evite al máximo la formación de polvo y en consecuencia la liberación de fibras de amianto al ambiente. Las superficies de los elementos de fibrocemento se impregnarán con una solución acuosa con líquido encapsulante, previa eliminación de las partículas superficiales con aspiradores que dispongan de filtros absolutos, con el fin de evitar la emisión de fibras por la rotura accidental o durante su traslado.
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