La pandemia se está manifestando con gran crudeza no solo en las terribles cifras de fallecimientos por la COVID-19 y el estrés sufrido por el sistema sanitario, sino en las consecuencias económicas de la crisis a nivel mundial. La pobreza y la desprotección han aflorado, e incluso en potencias como Estados Unidos alarma el crecimiento del desempleo en 36 millones de personas en dos meses. En un país sin sanidad pública, donde perder el trabajo significa quedarse sin seguro médico, esto deja a millones de ciudadanos desamparados en plena crisis. En España tenemos un sistema de sanidad universal que defendemos y nos enorgullece, pero que necesita reforzarse si de verdad creemos que la salud es prioritaria.
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