En la pasada edición, número 611, leíamos entre sus páginas el artículo Un tranvía llamado deseo, que explica la añoranza de aquel proyecto lejano que permitiría a los alcalareños ir y venir de nuestra capital de forma rápida y eficiente, ese querido tranvía. Pero, siempre es mejor hacer desaparecer el dinero, como magos con chistera, invirtiéndolo en otros tantos asuntos de «gran importancia», que ni mucho menos conciernen a nosotros los jóvenes, que debemos seguir utilizando las líneas ineficaces de autobuses que te mantienen con la incertidumbre de si te dejarán esperando en la parada, o, por el contrario, vendrán masificados con los ciudadanos que no tienen, tampoco, otra forma de traslado. «El Futuro», se nos hace llamar. Un «Futuro» desprovisto de recursos tan básicos como el transporte para llegar a nuestros centros de enseñanza. Un «Futuro» cada vez más presente. Muchas gracias por la atención, por vuestra labor de micrófono público, por recibir los mensajes de los jóvenes, que también merecemos ser escuchados. Sólo así avanzaremos como sociedad.

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