Algunos de mis lectores habituales me han pedido que publique más artículos sobre la mal llamada «Memoria Democrática». Atenderé a su petición.

Entre 1990 y 1993 entrevisté a casi un centenar de personas que habían vivido nuestra última Guerra Civil. En ambos bandos se cometieron tantas barbaridades que debemos abordar su estudio sin prejuicios ni valoraciones anacrónicas. Desde los años 70 se ha ido construyendo un relato idealizado de la Segunda República, omitiendo los hechos que no convienen ser recordados y repitiendo hasta la saciedad opiniones simplistas fácilmente refutables. Hasta 2001 me creí los relatos rosalejendarios republicanos. Sin embargo, ese año cayó en mis manos un libro de Pío Moa que me hizo dudar. Más tarde, gracias a la lectura de las memorias no reeditadas hasta entonces de destacados protagonistas de la Segunda República empecé a tener una visión más completa de la época. Me impactó sobre todo la obra de Clara Campoamor. Anteriormente, pese a haber leído una treintena de libros o artículos, desconocía hechos imprescindibles para comprender por qué fracasó la Segunda República y estalló la Guerra Civil. Yo había sido una víctima más de la leyenda rosa republicana.

«Es un milagro que nuestra ciudad disponga de un periódico como La Voz de Alcalá que concede plena libertad a sus colaboradores»

La Ley de Memoria Histórica de 2007 supuso el fin del espíritu de concordia de la Transición. Ha sido ante todo un instrumento para reabrir las heridas de la Guerra Civil y dividir nuevamente a los españoles. Fue hábilmente aprobada cuando ya no quedaba nadie que la pudiera cuestionar. Está ley fue eficaz como herramienta política pero fracasó como estrategia de mistificación histórica, pues provocó la publicación o reedición de decenas de monografías y testimonios que refutan la leyenda rosa republicana. En los últimos años hemos podido conocer con detalle el pucherazo de las elecciones de 1936, la férrea censura republicana, los robos de Negrín, etc., etc. El Gobierno de Pedro Sánchez reaccionó ante esta avalancha de libros dotando a la Ley de Memoria Democrática de 2022 de medidas represivas. Así, incluye multas de hasta 150.000 euros a los que cuestionen la versión oficial. La leyenda rosa de la Segunda República solo se puede mantener ya ad baculum.

También seguiré denunciando los abusos de poder, la corrupción política y mediática, la ineptitud gubernamental, el progresivo empobrecimiento de los españoles o la perversión de las instituciones democráticas que hoy padece España. Por ello, en los próximos meses, Dios mediante, publicaré dos series de artículos. Los referidos a la Historia reciente de España serán intitulados «Amnesia histórica» y los que versen sobre la tétrica realidad actual de nuestro país llevarán el nombre de «La venezuelización de España». Estos últimos serán la continuación de «La argentinización de España». Cambiaré el nombre porque Pedro Sánchez está cruzando líneas rojas que jamás cruzaron los peronistas en las tres últimas décadas y porque con Javier Milei en la presidencia de Argentina el término «argentinización» se está resignificando.

Es un milagro que nuestra ciudad disponga de un periódico como La Voz de Alcalá que concede plena libertad a sus colaboradores. La mayoría de mis artículos jamás serían publicados en otros medios.

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