En marzo y abril la prensa independiente ha informado de más hechos que demuestran la «venezuelización» de España. Hemos conocido nuevos datos sobre el asunto de las maletas de Delcy, las andanzas de Begoña Gómez como conseguidora, la desaparición de los móviles del «Caso Tito Berni» de una caja fuerte de la policía, el mal llamado «Caso Koldo» en el que están implicado numerosos personajes del entorno del Pedro Sánchez, etc. Hemos sabido que el hermano del presidente, David Sánchez, inexplicablemente posee un patrimonio de 2 millones que es incompatible con sus ingresos y que, pese a trabajar para la Diputación de Badajoz, reside en Portugal para no pagar en España ni el IRPF ni el impuesto de patrimonio. También hemos conocido nuevos datos sobre el alarmante aumento de la pobreza en España.
En un contexto tan desfavorable y coincidiendo con el inicio de la campaña electoral de las elecciones vascas, el 4 de abril, Pedro Sánchez volvió a utilizar electoralmente a las víctimas de la Guerra Civil. En esta ocasión el presidente, disfrazado de forense, posó ante cráneos y huesos en una visita al Valle de los Caídos presuntamente para comprobar los trabajos de exhumación. Sin embargo, todo fue un montaje pues las exhumaciones estaban paralizadas desde el 7 de enero. La forense que explicó los supuestos trabajos se desplazó desde Granada exclusivamente para grabar el vídeo. Tampoco era cierto que los restos óseos fueran del bando republicano como dijo el secretario de Estado de Memoria Democrática.
«Una lectora me ha preguntado si sería posible localizar los restos de todas las víctimas de la Guerra Civil»
En realidad procedían del osario del primer piso de la Capilla del Santo Sepulcro donde descansaban los restos de soldados del bando nacional (un 85%) y víctimas de la represión republicana (más de un 10%). Tras conocer la visita, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica registró una queja dirigida al Gobierno pues a los familiares aún no se les había permitido presenciar las exhumaciones pese a que se les prometió el 10 de julio de 2023, en plena campaña electoral. Es lógico que se hayan sentido utilizados por Pedro Sánchez.
Una lectora me ha preguntado si sería posible localizar los restos de todas las víctimas de la Guerra Civil. En general hay más posibilidades de hallar los huesos de las víctimas de la represión franquista, pues estas solían ser inhumadas en fosas comunes, en muchos casos en cementerios. Sin embargo, en la zona republicana cientos de cadáveres nunca llegaron a ser enterrados, al haber sido destruidos. Así, por ejemplo, en la checa de San Elías (Barcelona) algunos de los asesinados fueron incinerados o descuartizados y convertidos en alimento para los cerdos. En Santander socialistas y anarquistas arrojaron al mar a numerosos represaliados (muchos de ellos vivos con lastre en los pies). Estos hechos fueron denunciados por Concha Espina en su novela «Retaguardia». Sus restos tampoco se podrán recuperar jamás. Sin embargo, quizá el caso más conocido de eliminación de cadáveres de represaliados fue el de las al menos cien personas incineradas por los anarquistas en la cementera Asland de Moncada (Barcelona).