Tras hacerse pública la sentencia del procés el pasado 14 de octubre, se desataron en Cataluña numerosos disturbios y actos de terrorismo callejero cuyo epicentro fue la ciudad de Barcelona. Frente a la extrema violencia de algunos manifestantes, los cuerpos de seguridad del Estado actuaron con una contención y una profesionalidad exquisitas y dignas de admiración. Mientras los manifestantes más violentos lanzaban bolas de acero con tirachinas, ácido y todo tipo de objetos contundentes, había gente con móviles a la caza de imágenes con las que poner en contra del Estado a la opinión pública, nacional y extranjera.
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