Las tiendas de barrio son una especie en peligro de extinción, sin protección frente a sus depredadoras, las grandes superficies. Cada barrio tiene su tienda y cada tienda tiene su barrio. Se les conoce por el nombre de la persona que las regenta y no hay estrategias comerciales ni publicidad engañosa. Cada uno de nosotros tenemos una tienda de barrio, igual que tenemos una gasolinera, una farmacia o una óptica de referencia. Detrás del mostrador de mi tienda de barrio están las hermanas Nuria y Soraya, dos incombustibles trabajadoras. Abren de lunes a domingo y solo cierran por las tardes para comprar la mercancía en los famosos almacenes de Utrera. Ofrecen productos de proximidad y dan salida al género de pequeños agricultores de la zona.
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