España es un país que ya no se escandaliza con la emisión en televisión del edredoning en franjas de máxima audiencia. Esto no deja de ser porno en prime time a la vista de todos, amparado bajo el paraguas de una cadena generalista con la etiqueta de programa de entretenimiento. El problema no es que se emita en un horario en el que toda la familia está delante de la televisión, sino que las redes sociales multiplican el mensaje a través de los móviles de los más jóvenes. Es imposible crear una sociedad crítica, vanguardista y moderna si el programa más visto y comentado de la televisión es La isla de las tentaciones, y si los referentes para nuestros jóvenes son los tentadores y tentadoras con cuerpos esculpidos en gimnasios y quirófanos, con un nulo discurso intelectual.
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