Encomendar a Rosa Carro la Delegación de Transparencia del Ayuntamiento de Alcalá es como darle a Santiago Abascal el Ministerio de Feminismo y Catalanidad. El lío está asegurado, porque ni Rosa Carro cree en la transparencia ni Abascal en la igualdad y el estado plurinacional. La de Transparencia es una delegación que el PSOE creó ad hoc para sellar su pacto con Ciudadanos, una cartera vacía para que el partido naranja saque pecho con la regeneración democrática sin dar mucho ruido. Al fin y al cabo, los socialistas solo quieren sus votos para aprobar los presupuestos y los suelzados del gobierno.
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