El reconocimiento a Luis Martín Valverde, el salesiano que peleó por mejorar las condiciones de vida en el Castillo y su cohesión social, ha llegado antes en Sevilla que en Alcalá. A pesar del cariño y la estima que muchos alcalareños le tenían a Luis por su indudable labor social, las instituciones llegan tarde. La falta de reconocimiento puede ser, quizás, porque fuese cura -aunque más progresista que muchos de los que agarran el capullo y el llamador al mismo tiempo-.
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