Cuando un amigo de 79 años te mira a la cara y te habla de la vida y de la muerte, te pone en tu sitio. Tú, que no has vivido nada, te callas y aprendes. Tú que no sabes lo que es una dictadura ni una transición, qué sabrás de la vida, si cuando él tiraba pasquines en la clandestinidad ni habías nacido.
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