La táctica de boicotear productos como protesta ha fracasado rotundamente. Cataluña sigue siendo uno de los motores económicos de España por más que muchas empresas decidieron irse tras el fallido intento de independencia y por más que muchos decidieran dejar de consumir productos catalanes. Además de poco eficaz, es una estrategia algo garrula. Hace unos días, en una estación de servicio, un camionero presumía precisamente con el dependiente de no consumir productos catalanes tras rechazar una botella de agua de la marca Font Vella.
CONTENIDO EXCLUSIVO
Hazte socio. Si ya lo eres y aún no tienes claves pídelas a [email protected]
Si ya eres socio inicia sesión