Si entran en la página web de la fábrica de cementos de Alcalá, pueden ver una imagen general de las instalaciones con unas margaritas blancas y amarillas florecidas, que más que una cementera parece una fábrica de fertilizantes ecológicos. ¿Quién se va a pensar que, junto a una de las industrias más contaminantes de la provincia, van a crecer margaritas? Debe ser que la imagen de las cenizas en la barriada de La Liebre no encajaba con la estrategia de marketing.
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