Nadie sabe cuál es el camino correcto. O al menos el más idóneo. Puede que inconscientemente muchos tengan la llave del éxito y logren sus metas con cierta facilidad, mientras que para otros la carrera de obstáculos es infinita. El pueblo, la gente, eso que le interesa una puñetera mierda a los políticos actuales y pasados, lo único que quiere es trabajar y sacar adelante a su familia e incluso a sus amigos. Excepto aquellos cuyo negocio es la política, el trinque a manos llenas, el pan y el circo, ese maná que cae del cielo para unos, pero no para otros.
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