Recuerdo que en 2004, al inicio de las obras, al final de la calle Orellana, en su parte izquierda, le dije personalmente, en la Secretaría del Ayuntamiento, al entonces alcalde Gutiérrez, que cómo consentía que se hiciera esta obra que era un cuello de botella en la calle. Me contestó que tenía licencia de obra y que no podía hacer nada.
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