Ahora que todavía se siente algún que otro temblor por la caída de Errejón, me gustaría hacer una reflexión compartida. Puede que algunas de las personas que lean estas líneas sepan incluso exactamente sobre lo que escribo. Ya les digo que no hace falta ir a nivel nacional en la política o en los movimientos sociales o sindicales para encontrar seres deleznables.
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