Los sacerdotes y los filósofos adoran los dogmas. Verdades necesarias, respuestas firmes y claras a los retos que nos plantea la vida. Pero no podemos conocer lo correcto a menos que prestemos atención al contexto, siempre incierto y lleno de matices.
CONTENIDO EXCLUSIVO
Hazte socio. Si ya lo eres y aún no tienes claves pídelas a [email protected]
Si ya eres socio inicia sesión