Algunas personas poseen mansiones suntuosas, surcan el mar en yates inmensos y coleccionan coches de lujo. Otras no llegan a tanto, pero aun así viven en urbanizaciones exclusivas, frecuentan restaurantes caros y disfrutan de vacaciones prolongadas en lugares exóticos. Por último, algunos privilegiados simplemente tienen sueldos más altos que la media, viven holgadamente y pueden permitirse ciertos lujos vedados a la mayoría.
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