Por la amplia acera pasea un niño, inmóvil sobre un patín eléctrico, junto a sus padres. Pasea quieto, mientras come con parsimonia patatas fritas de una bolsa enorme que sostiene bajo el brazo. Su gesto no es de felicidad, sino de hastío o desengaño prematuros. Pasea el patín eléctrico junto al matrimonio y el niño se mueve, paradójicamente inmóvil, con él.
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