Unos científicos han mantenido con vida cabezas de cerdos separadas de sus cuerpos. Ese mismo equipo planea insertar en monos genes relacionados con el lenguaje humano. Estos experimentos podrían ayudarnos a conocer el funcionamiento de nuestro cerebro y a tratar enfermedades como la demencia o el autismo. Pero ¿es correcto experimentar con animales para aprender a curar enfermedades humanas? ¿Qué límites nos impone el respeto que debemos a otros seres vivos?
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