La crisis vieja, la de 2008, creó la «nueva política». Rivera posó desnudo e Iglesias nos sermoneó desde las tertulias de televisión, como un Cristo con vaqueros. Rivera titubeó. Nunca supo si era liberal, socialdemócrata o alternativa al PP. Apeló a los principios y a la ejemplaridad en la vida pública, a la unidad de España. Iglesias impugnó el modelo económico y político en su totalidad. Ansiaba exhumar a Franco y el cadáver del marxismo. Se mostró dispuesto a todo por tumbar el «régimen del 78», al que siempre consideró una prolongación del franquismo. La vieja política, que se hace en los pasillos y en las cloacas, les cedió a sus votantes.
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