Remedando el programa televisivo Pesadilla en la Cocina, tras lo sucedido en el Senado tengo que titular Mi Sentir como Pesadilla en el Senado, en cuya sesión una vez más este presidente [por el que no siento odio, aunque en clave política me repugna] autócrata, indigno en grado superlativo, en un ejercicio de indecente genuflexión ante el delincuente catalán y los sanguinarios bildutarras, ha cedido a todos y cada uno de sus chantajes.
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