Días atrás escuchaba el programa de una emisora independiente, alejada de esos medios al servicio del gobierno que, carentes de ética, silencian lo que aquella trataba. En él intervienen personas a las que podríamos denominar muertos en vida. Españoles que lo han perdido todo; algunos hasta la dignidad, con la que pagan el estar en las colas del hambre. Inmigrantes ilegales que como zombis caminan por las calles, para ellos auténticos desiertos de asfalto dónde tampoco encuentran el maná que su desierto de arena les negaba.
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